
Enrique R. Soriano Valencia
La tecnología revoluciona al idioma. Ese fenómeno se observa desde hace mucho, pero hoy está adquiriendo caminos muy imponentes. El avance tecnológico es tal, que aparecen nuevos vocablos (neologismos) y usos singulares. Cuando aparece en el mercado productos o modalidades, nuevas palabras circulan; pero también, desaparecen si la tecnología da un nuevo salto.
Fax es un buen ejemplo —aparato para trasmitir y recibir documentos vía telefónica—. Su impacto social fue enorme; la utilidad, innegable. Su aparición acuñó el sustantivo fax y el verbo faxear. Sin embargo, su presencia fue efímera: el Internet lo desplazó de inmediato en el envío de documentos.
El fax tuvo baja legibilidad, eso obligaba a escribir todo en mayúsculas, dependía de una línea telefónica libre y del horario de oficina para la recepción. El correo electrónico lo acabó y este hoy es desplazado por programas de mensajería. Faxear ya nadie lo usa; ahora aplica mensajear (este último vocablo es nuevo).
Antes de mensajear se usó chatear (y aún todavía se escucha). El verbo to chat —dice el diccionario Oxford— se refiere a una conversación informal. De ahí se deriva el vocablo españolizado *chatear. El vocablo chat para designar a un salón de charla, es un anglicismo. Apareció con las opciones para reunirse virtualmente ante un tema.
Sin embargo, cuando se desarrolló la comunicación uno a uno, empezó a reducir su uso. Por ello, nunca se recogió como vocablo nuevo en el Diccionario de la lengua española, DLE. En esta obra, aparece el verbo chatear para tomar chatos (vino u otra bebida alcohólica en una de sus múltiples preparaciones). Nunca fue recogido como el lugar para conversaciones electrónicas, porque llegó mensajear. Hoy es el vocablo usual porque aunque no sea estrictamente uno a uno –como fue su origen–, la conversación es por mensajes, sean inmediatos o no.
En la mensajería, por los elevados costos iniciales, se recurrió al deletreo para representar sílabas o palabras, así como a la abreviación de palabras —mediante iniciales o por supresión de vocales—, o la combinación de todo ello. En inglés, por ejemplo, para despedirse en los mensajes registraban C U (see you; como en español, que la escritura responde a la fonética). Sin embargo, ahora se prefieren los emojis (múltiples alternativas de caritas). De los pocos que sobreviven para indicar algo muy gracioso es lol, abreviatura de laugh out loud (reírse a carcajadas, estrepitosamente), pero casi siempre aparece con una imagen en movimiento de alguien con grandes aspavientos.
La tecnología tiene como propósito hacer más fácil la vida. Hasta ahora, muchas de las desvirtuaciones al idioma han sido pasajeras, producto de una moda o por la forma en que se usa la tecnología. De seguro, los avances no impactarán tanto al idioma como para que complique comunicarnos con eficiencia con tantos neologismos. La tecnología no apunta hacia una nueva Babel, porque hasta sus propios avances obliga a la sociedad a olvidar lo que fue común en un momento dado. No obstante, habrá que estar al pendiente de que el idioma mantenga su fuerza y belleza. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido #Chispitasdelenguaje
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